LA ESPERANZA QUE TRAE GRANDES BENDICIONES

 

¿CUÁL ES LA ESPERANZA QUE BRINDA VERDADERO CONSUELO, GOZO, PAZ, Y BENDICIÓN?

 

 

Un Examen Breve de Romanos 15

 

Por Ing. Mario A Olcese (Apologista)

 

Frecuentemente recibo e-mails de personas que me dicen que tal o cual pastor les han cambiado sus vidas y la de sus familias. Me dicen que Carlos Cash Luna, Benny Hinn, Pat Robertson, y otros les han transformado sus vidas y que ahora se sienten felices y en “sintonía” con el Señor. No obstante, me pregunto: ¿cuál es el mensaje que ellos oyeron y que cambió sus vidas? ¿Acaso será la vana promesa de que pueden ser prosperados hasta hacerse ricos en este mundo presente si siembran su “semilla” fielmente? ¿Acaso es la promesa de que si cumplen con ser fieles diezmadores para su iglesia y su pastor serán multiplicados sus ingresos personales y familiares? Tenemos que ser muy claros en esto, pues de lo contrario ese cambio o transformación “espiritual” durará muy poco, cuando se den cuenta finalmente de que todo sigue igual o peor en sus vidas, mientras que sus líderes se van enriqueciendo día a día a costa del sudor de los fieles.

 

Definiendo la Esperanza que da gozo

 

Pablo escribió: Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz creyendo, para que abundéis en esperanza por la virtud del Espíritu Santo” (Rom. 15:13). Aquí Pablo dice que el gozo viene por el creer para que podamos abundar en esperanza—¿pero creer en qué? Pues un poco antes, en el versículo 4, Pablo había escrito: “Porque las cosas que antes fueron escritas, para nuestra enseñanza fueron escritas; para que por la paciencia, y por la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. Aquí Pablo recalca que la esperanza que produce gozo, paz, y consolación es aquella que viene por el creer en las cosas que fueron escritas para nuestra enseñanza. —¿Y qué cosas fueron escritas para nuestra enseñanza y consolación? La respuesta salta a la vista en los versículos 16,19,20,29 cuando Pablo lo resume en una frase: el evangelio. Estas son sus palabras: “Para ser ministro de Jesucristo á los Gentiles, ministrando (enseñando, entregando) el evangelio de Dios, para que la ofrenda de los Gentiles sea agradable, santificada por el Espíritu Santo” de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, he llenado todo del evangelio de Cristo. De esta manera me esforcé á predicar el evangelio…Y sé que cuando llegue á vosotros, llegaré con abundancia de la bendición del evangelio de Cristo”. Así que el evangelio de Cristo, que es el evangelio de Dios el Padre, condensa todo lo que fue escrito para ser enseñado a Judíos y Griegos para que diera verdadera esperanza y bendición a los creyentes. Así que el verdadero evangelio brinda las bendiciones duraderas que uno esperaría de un Dios amoroso. No es extraño, entonces, que Pablo aconsejara a permanecer en la esperanza del evangelio, con estas palabras: “Si empero permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído…” (Col. 1:23).

 

¿Pero de qué se trata ese evangelio de Cristo?

 

En primer término debo señalar lo dicho por Pablo sobre la misión central de Jesús en el verso 8, y que dice: “Digo, pues, que Cristo Jesús fue hecho ministro de la circuncisión por la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas á los padres”. Así que Cristo vino a ratificar las promesas hechas a los padres. Con esta introducción Pablo relaciona las cosas que fueron antes escritas para nuestra enseñanza con lo que Cristo vino a confirmar, es decir, las promesas que Dios hizo a los padres. Este es el evangelio de Cristo, y el evangelio de Pablo, y el evangelio cristiano para los gentiles también, para que ellos glorifiquen a Dios junto con los Judíos creyentes. Dicen los versos 9-11: Y para que los Gentiles glorifiquen á Dios por la misericordia; como está escrito: Por tanto yo te confesaré entre los Gentiles, Y cantaré á tu nombre. Y otra vez dice: Alegraos, Gentiles, con su pueblo. Y otra vez: Alabad al Señor todos los Gentiles, Y magnificadle, todos los pueblos”. Por eso no me sorprende que Pablo haya seguido el ejemplo de Jesús de predicar el reino de Dios,  que es la misma esperanza de la promesa hecha a los padres: “Y ahora, por la esperanza de la promesa que hizo Dios á nuestros padres, soy llamado en juicio” (Hechos 26:6). O como él también lo dijera en Hechos 28:20: “porque por la esperanza de Israel estoy rodeado de esta cadena”.

 

¿Cuáles son las promesas hechas a los Padres y que compartimos por fe?

 

En Hechos 26:6 vimos que Pablo predicaba la esperanza de la promesa hecha a los padres, pero en Hechos 20:25 él había dicho que había estado predicando el reino de Dios: “Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro”.  Así que el Reino de Dios que predicó Pablo es la misma promesa hecha a los padres que lo llevó a juicio, y que Cristo vino primero a anunciar y a confirmar a sus paisanos, para que los que lloran puedan recibir consolación (Mateo 5:4).

 

El reino de Dios comprende las cosas que fueron escritas en las Escrituras para ser enseñadas y creídas por los potenciales creyentes a fin de que pudieran recibir verdaderamente consolación, esperanza, y gozo verdaderos y duraderos.

 

Recordemos que Dios hizo pactos con los padres, los cuales tenían que ver con una tierra (Génesis 12:3;13:15;15:18) y con un rey justo (Isaías 32:1) que restauraría todas las cosas a su estado original (Hechos 3:19-21). Esta era la esperanza de José de Arimatea, un fiel discípulo de Jesús (Marcos 15:43), y de los apóstoles del señor (Hechos 1:3,6,7).

 

Es evidente, entonces, que lo que da verdadera esperanza, gozo y bendición es la promesa del reino de Dios, la cual significará la felicidad de los pobres en espíritu, la consolación de los que lloran, la herencia de la tierra renovada para los mansos, la saciedad para los hambrientos y sedientos de justicia, la misericordia para los misericordiosos, la comunión con Dios para los limpios de corazón, la filiación divina para los pacificadores, y la bienaventuranza para los que son perseguidos por su fe (Mateo 5:3-11).

 

El Mensaje de esperanza y gozo es ignorado por los evangelistas famosos de hoy

 

Desafortunadamente el divino mensaje de esperanza y de gozo del reino de Dios es poco o casi nada predicado en las iglesias de hoy. De hecho, los evangelistas contemporáneos lo ignoran por completo, y lo que es peor, lo han sustituido por uno trucado, vano, y de dicha temporal y pasajera llamado: “El evangelio de la prosperidad”. Este evangelio es satánico, engañoso y efímero, que hace “feliz” a unos pocos, y desgraciados a la mayoría. Ahora bien, de hecho podemos decir que hay un evangelio de la prosperidad, pero no para hoy, sino para la era del reino, la Edad donde todos los fieles alcanzarán las bendiciones prometidas por el Señor según sus obras presentes. En la Parábola de la Diez Minas Jesús expone claramente esta verdad de la retribución venidera según las obras presentes (Lucas 19). Hoy estamos sembrando en este mundo para cosechar en la parusía del Señor Jesucristo, el Amo de esta tierra que aparecerá para tomarnos cuenta de lo que hemos producido para él durante su ausencia.

 

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¿QUIÉNES ESTÁN LLAMADOS A PREDICAR?

 

LA PREDICACIÓN DEL EVANGELIO: ¡TAREA DE TODOS LOS CREYENTES!

 

Jesús predicando. 

Por Ing° Mario A Olcese

 

“Porque no me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios para salvación, al judío primeramente y luego al Griego” (Romanos 1:16)

 

La Predicación del evangelio

Se ha supuesto siempre que la tarea de evangelizar a los “paganos” recae sobre los obispos o pastores ordenados, quienes han recibido un título de los seminarios después de haber estudiado varios años teología y filosofía. En el catolicismo, por ejemplo, la separación entre el clero y los laicos ha hecho suponer a los feligreses de esta denominación que es el clero el que debe difundir la palabra y enseñarla en las iglesias, conventos, seminarios, escuelas, en los congresos y en concilios. Sin embargo, podemos demostrar con toda seguridad que esa división laico-clerical es totalmente anti escrituraria y peligrosa para los intereses del evangelio.

Para entender con claridad el tema que nos ocupa, es importante investigar qué más dicen las Escrituras sobre la tarea de la evangelización ordenada por Cristo en Marcos 16:15,16.

¿Mandó Jesús que solamente los ministros ordenados predicaran el evangelio?

Una de las primeras preguntas que debemos contestarnos es si Cristo ordenó sólo a los llamados ministros ordenados a predicar la Palabra, y no la feligresía en general como suponen muchos. Y esto es importante, porque el evangelio tiene poder para salvar, no sólo al que lo oye y recibe, sino también al que lo difunde. Esto tiene que quedar bien en claro (Romanos 1:16, 1 Cor. 9:16).

Cuando Jesús comenzó su ministerio, él reclutó a doce hombres para que lo siguieran a todas partes. Estos eran hombres de distintas profesiones y de diferentes niveles sociales y educativos. Pablo fue un fariseo y docto en la ley, pero Pedro fue un pescador, por citar dos de los apóstoles del Señor. Seguramente Pedro no era un docto de la ley como su correligionario, el apóstol Pablo, pero aún así el Señor le dijo que lo siguiera para ser “pescador de hombres”. Mientras Pablo había sido educado por Gamaliel, un erudito doctor Judío de las leyes, Pedro simplemente se dedicaba a la pesca sin tener mayor erudición escrituraria. El hecho de que Jesús los haya elegido a ambos que eran abismalmente opuestos en lo que ha educación se refiere, indica que Jesús no exigía ni pretendía que sus potenciales predicadores o seguidores fueran necesariamente teólogos egresados de universidades o de  seminarios bíblicos de renombre.

El joven que quería seguir a Jesús

Cuando el Señor Jesús caminaba en su terruño predicando el mensaje del reino, se le acercó a un joven, y a él le dice: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios” (Lucas 9:59,60). En esta historia Jesús llama a un joven, de quien nada sabemos de sus antecedentes, para que le siguiera. Seguramente éste no era un docto de la ley siendo aún joven, y menos, un miembro del Sanedrín, pero aún así Jesús lo llama para que lo siga— ¿para qué?— para que anuncie el reino de Dios, que es el evangelio verdadero y único. Nótese, además, que en los versos citados arriba he subrayado tres palabras claves: Sígueme, ve, y anuncia. Esto significa que ser un seguidor de Cristo es anunciar su evangelio, el evangelio del reino de Dios.  Lo curioso del caso es que Jesús llama a este joven para que lo siga, pero vemos que enseguida le ordena a que vaya a predicar el evangelio por otros lugares. Es decir, Jesús no pretendía que el joven literalmente lo siguiera por todo su periplo evangelizador, sino que lo envía a predicar a otros lugares, alejado de su persona.  Así que un seguidor de Cristo en la Biblia no era necesariamente un apóstol de Jesucristo, sino cualquiera que predicase su evangelio cerca o lejos de él.

Lo que el libro de Hechos nos revela

El libro de los Hechos es prácticamente el libro de la historia de la primera iglesia y de sus actividades misioneras apostólicas entre los judíos y gentiles. En Hechos 8:1-4 leeremos sobre la persecución de Saulo contra la iglesia de Jerusalén, lo siguiente: Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. Y hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él. Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel. Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio”. Observemos que los hermanos que fueron esparcidos a causa de la persecución de Saulo iban por todas partes anunciando el evangelio”. Así que tenemos que los esparcidos iban a todas partes predicando el evangelio, y entre ellos no estaban los apóstoles por cierto (8:1), sino sólo la feligresía que logró escapar, pues un buen número de ellos fueron capturados y llevados a la cárcel (8:3). Así que no encontramos en este relato que los que predicaron el evangelio en el exilio fueron sólo los líderes de las iglesias, o los llamados “religiosos”, sino que se nos habla en forma general, de “los esparcidos”.

El Apóstol Pablo le dijo en una ocasión al joven y novato Timoteo que predicara el evangelio a tiempo y fuera de tiempo. Estas son sus palabras: “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina… Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio” (2 Tim. 4:2,5). Este Timoteo no era un hombre experto, sino un seguidor novato que podía ser considerado no apto para el ministerio de la predicación debido a su juventud. Esto se desprende de las siguientes palabras de Pablo: Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza. No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio. Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” (1 Timoteo 4:12-16).

Sin duda no todos tenemos los dones para ser maestros, pero todos debemos hablar de nuestra fe a otros como embajadores del reino. Es nuestro deber dar testimonio de nuestra fe a los demás, pues de lo contrario seríamos siervos inútiles que no hacemos nuestra parte correspondiente por la difusión del evangelio.

 

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LA TOLERANCIA Y EL CRISTIANO

 

¿ES BÍBLICA LA TOLERANCIA?

 

 

Por Ing° Mario A Olcese 

 

Muchos cristianos me escriben para animarme a ser tolerante con todos y no estar criticando a los demás hermanos que realizan su labor evangelizadora con tanto esfuerzo. Pero me pregunto, ¿hasta dónde se puede permitir la tolerancia cuando de asuntos de doctrina se refiere? ¿Se puede y se debe ser tolerante con aquellos que viven enseñando un mensaje o evangelio diferente al original predicado por Cristo y sus apóstoles?

 

Definitivamente la tolerancia es una hermosa aspiración que acarrea sus riesgos si uno no sabe distinguir exactamente su lado oscuro. Por ejemplo: si mi hijo de 17 años quiere ir a una fiesta, y él me pide que sea tolerante con él para permitirle regresar a casa a las 5 de la mañana, ¿sería realmente sabio que yo se lo permitiera o se lo conceda sabiendo de los peligros que esto representaría para él? Otro ejemplo: ¿toleraría usted que su hijo tenga un amigo que no tiene los mismos valores que usted le inculcó a él? Si usted le enseñó a su hijo que debe amar a Dios y a sus padres, y éste empieza a juntarse con jóvenes modernos y liberales, ¿lo toleraría usted? Por cierto que no. Y ahora le pregunto: Si Usted ha sido educado en una fe donde se enseña la humildad, la sobriedad, y la santidad, y luego aparece un pastor que le trae un mensaje de “renovación” que propugna la búsqueda de las riquezas materiales, el alcance del éxito en este mundo, la elevación del ego humano, y cosas por el estilo, ¿usted lo tolerará?

 

Veamos por un instante 2 Corintios 11:4,19. Aquí Pablo increpa a los Corintios por estar TOLERANDO a predicadores necios siendo ellos aparentemente cuerdos: Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráisporque de buena gana toleráis a los necios, siendo vosotros cuerdos”.  Así que aquí vemos un magnífico ejemplo en dónde Pablo es radicalmente intolerante con aquellos hermanos tolerantes que dejaban que falsos maestros les vinieran a predicar a otro Jesús, a otro espíritu y a otro evangelio diferente. Tenemos que ser radicales e intolerantes con los evangelios distintos, los que nada tienen que ver con el predicado por Cristo y sus apóstoles.

 

Y finalmente, en Apocalipsis 2:20 leemos: “Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto: Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras.  Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos”

 

Aquí, en este pasaje, el Hijo de Dios tiene una queja contra el ángel de la iglesia de Tiatira, y ésta es que él TOLERA a esa mujer Jezabel que se dice profetisa que enseña y seduce a los siervos de Dios a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. Lo que el Señor esperaría de un buen mensajero suyo sería que tomara cartas en el asunto inmediatamente para remover a las personas que vienen haciendo tanto daño a la congregación y no permanecer callado.

 

 

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EL MUNDO Y EL CRISTIANO

 

¡NO SOMOS PARTE DEL MUNDO!

Juan 17:14,16

 

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

Jesús en el mundo

Nuestro Señor Jesucristo fue el mensajero de Dios que trajo la luz al mundo para que las tinieblas se desvanecieran de la tierra. Jesús les habló a la gente, diciendo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”...¡y la luz en las tinieblas resplandece! (Juan 1:5). Así que Jesús y su luz resplandecían en un mundo lleno de tinieblas y de perdición. El dio esperanza a los pobres, a los ciegos, a los hambrientos, a los desnudos con Su Palabra, con su amor, y con sus promesas. En 2 Corintios 4:4 el apóstol Pablo llama como “La luz” al evangelio de la gloria de Cristo. Su mensaje era la luz de los hombres, la esperanza de un futuro feliz y de paz al final de nuestra peregrinación en este mundo satánico.

Somos también Luz del Mundo

Los cristianos somos llamados “luz del mundo” por nuestro propio Señor Jesucristo:Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder” (Mateo 5:14). Así que nuestra luz debe brillar en un mundo en tinieblas, andando como Jesús anduvo en este mundo. No está de más recordar que el evangelio que trajo Jesús es la fuente de su luz. Eso lo dijo Pablo en 2 Corintios 4:4. Así que debemos de imitar a nuestro Señor en su quehacer evangelizador. Asimismo Pablo dijo: “Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra” (Hechos 13:47). Sí, Pablo fue la luz de los gentiles, ¿para qué? ¡Para que fuera de salvación a los hombres de las naciones! Si la luz de Pablo no lograba ese cometido salvador, entonces algo no andaba bien con su ministerio. Pero definitivamente él sí logró mucho éxito entre los gentiles, ya que el extendió la luz del evangelio de la gloria de Cristo, tal como lo hizo su Señor entre los Judíos. A Timoteo Pablo le dijo: “pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (2 Timoteo 1:10).

Hermanos, como cristianos debemos ser luz para el mundo, viviendo vidas santas, apartadas de los malos hábitos del mundo, y trabajando por difundir la luz del evangelio de la gloria de Cristo. Pero muchos cristianos aún se resisten a distinguir la diferencia que significa estar en el mundo y ser luz del mundo. Es decir, aún existen cristianos creen que pueden ganar al mundo haciéndose uno con ellos  y mimetizándose. Es cierto que Pablo se hizo “Judío” (o bajo la ley) para ganar a los Judíos, pero él definitivamente aprovechó toda ocasión posible para predicarles a sus paisanos el evangelio salvador y la verdadera ley de Cristo (1 Cor. 9:19-23).

Pablo y los Judíos

Nótese también que Pablo nunca dijo que se volvió “mundano” para ganar a los mundanos, o que se vestía, hablaba, o bebía con y como los mundanos gentiles para ganarlos para la salvación. Realmente nunca lo vemos ni una sola vez haciendo eso. Sin embargo, hoy muchos adultos y jóvenes cristianos dicen andar en Cristo y a la vez copian las cosas del mundo con el pretexto de ganar a los pecadores. Así tenemos que la juventud cristiana tiende a vestirse provocativamente siguiendo los dictados de la moda de los diseñadores homosexuales que tienen sus mentes pervertidas, o bailan bailes como el “Reguetón cristiano” o el “perreo cristiano” que son una ofensa al Señor bajo un pretexto falso de  “testimoniar a los jóvenes que viven sin Dios”. No es posible que miles de jóvenes vayan a las iglesias para escuchar himnos y alabanzas con estridentes sonidos de guitarras eléctricas, y baterías bulliciosas al ritmo del rock. A veces me pregunto si éstos jóvenes van al culto por la “música rockristiana” o por el mensaje que éste trae. Pero una cosa es cierta: Pablo se hubiera escandalizado de semejantes cultos en la iglesia, ya que el culto para él debía ser RACIONAL, no EMOCIONAL (Romanos 12:1).

Cristianos asociados con el mundo

Aun muchos cristianos creen que pueden ser amigos de homosexuales, amigos de satanistas, amigos de roqueros, amigos de políticos, amigos de pornógrafos, etc.  Estos “hermanitos” se olvidaban que no puede haber comunión entre la luz y las tinieblas”.  Dice Santiago: “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4). Si la luz quiere juntarse con las tinieblas, entonces aquella luz no es luz sino tinieblas.

Nuestra misión es evangelizar el mundo con la Palabra y el ejemplo, y este ejemplo debe incluir nuestra total separación del mundo y de sus prácticas impías que corrompen (1 Cor. 15:33; “No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”). Sería imprudente para cristianos asistir a clubes nocturnos y beber unos tragos cortos con el pretexto de “ganar a los pecadores” y al mismo tiempo ser piedra de tropiezo para la gente que nos conoce y que les causaría un asombro y desilusión al vernos allí sabiendo que somos cristianos.

Sabiduría y santidad

Ya es hora que los cristianos entiendan que ellos deben andar sabiamente en este mundo satánico. Así lo aconsejó Pablo a los creyentes Colosenses: “Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo” (Colosenses 4:5). Así que debemos entender que Dios nos separó o apartó (eso significa “santidad”) del mundo por Cristo para ser nuevas criaturas sin manchas en toda nuestra manera de vivir y de pensar (“según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él” --Efesios 1:4). La santidad no es un ideal inalcanzable, sino una actitud mental y física que nos impele a rechazar todo aquello que es impuro e inconveniente para nuestras vidas. Una actitud de odio hacia lo malo, lo deshonesto, y lo injusto es lo que Dios espera de nosotros. Debemos llegar a repudiar lo que no es correcto, y ser categóricos en este respecto sin vacilar. Dice Pablo terminantemente que debemos odiar lo malo, no simplemente verlo como algo que está allí y punto. Estas son sus contundentes y breves palabras:Aborreced lo malo, seguid lo bueno” (Romanos 12:9). ¿Realmente aborrece usted el mal o es usted aún indulgente con él?

 

 

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¿QUIÉN RECIBE A QUIÉN?

 

CUANDO JESÚS VUELVA CON SUS ÁNGELES: ¿NOS RECIBIRÁ ÉL A NOSOTROS, O NOSOTROS A ÉL?

 

 

Por Ing°. Mario A Olcese

 

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tes.4:16,17).

Respuesta:

 

En el texto de arriba el apóstol Pablo les está diciendo los fieles que cuando Jesús descienda del cielo, nosotros seremos arrebatados por él—no al tercer cielo— sino EN LAS NUBES. Note que dice: EN LAS NUBES— ¿PARA QUÉ?—PARA RECIBIR AL SEÑOR EN EL AIRE, y así (no “allá”) estaremos siempre con el Señor.” Pues bien, es claro que para nada se hace mención del cielo en este versículo, ni se nos promete estar con Cristo en ese inefable lugar. Pablo está diciendo que seremos “arrebatados en las nubes” y de “recibir al Señor en el aire”. Él es muy claro al decir que nosotros LE RECIBIREMOS A ÉL EN EL AIRE (…¡no al revés!) cuando él esté regresando a la tierra. ¿Qué importancia tiene este detalle? Veamos el pasaje y analicemos su contenido.

 

Si la iglesia recibirá al Señor en el aire es para acompañarlo a él en su descenso a la tierra, y no para que él nos lleve al cielo. Por ejemplo, si el presidente del Perú sale a recibir en palacio al Presidente de los Estados Unidos, ¿se irá el Presidente del Perú con el presidente Estadounidense a la Casa Blanca para la entrevista? Otro ejemplo: Si mi amigo viene a visitarme desde los Estados Unidos, y yo salgo a recibirle en el aeropuerto limeño, pregunto: ¿Me iré con él a su casa en los Estados Unidos, subiendo inmediatamente en el avión que lo trajo a Lima? ¡Claro que no! Si yo lo recibo es para invitarlo  a mi casa o a un hotel, y disfrutar de su compañía durante su estada en mi país. Igual ocurrirá con la Segunda Venida de nuestro Señor Jesucristo en las nubes de nuestra atmósfera. Nosotros saldremos a RECIBIRLE en las nubes para acompañarlo en su descenso glorioso a nuestro planeta. Entonces Jesús será escoltado por su gloriosa iglesia hasta el lugar donde se localizará su trono de gloria, es decir, JERUSALÉN (Mateo 5.33-35; Jeremías 3:17; Zacarías 14:4).

 

Un ejemplo aleccionador lo tenemos en Génesis 19: 1,2 cuando leemos que Lot recibe a los mensajeros de Dios: “Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo, y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la calle nos quedaremos esta noche”. Así que Lot no recibe a los mensajeros de Yahweh para volar con ellos al cielo, sino para ser  el acomedido hospedador de estos insignes anfitriones.

Los hermanos que suelen usar este pasaje para probar el rapto pretribulacional, y la escapada de la iglesia al cielo de la temible ira de Yahweh sobre este mundo convulsionado, están realmente equivocados. Acá Pablo no está enseñando la teoría del rapto para la iglesia para escapar de la gran tribulación. Al contrario, lo que él está enseñando es que cuando Jesús vuelva, los santos difuntos resucitados, y los que queden vivos para ese magno evento, le darán un recibimiento en las nubes para que él sea el rey del reino restaurado en Jerusalén (Mateo 25:31,34).

 

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HECHOS DE LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO

 

LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO: LO QUE DICE CLARAMENTE LA BIBLIA

 


Por ING°. MARIO A OLCESE, Lima Perú


 


La más grande y bendita esperanza que tiene la iglesia de Cristo es el regreso de su Señor al mundo. El apóstol Pablo habla de este magno evento con estas palabras: "Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y (del) Salvador Jesucristo" (Tito 2:13). De modo que podemos afirmar que el segundo advenimiento de Cristo y el establecimiento de su reino, son dos de los temas más importantes de la Biblia.

 

De los 260 capítulos del Nuevo Testamento, la segunda venida de Cristo es mencionada no menos de 318 veces. Esto significa un promedio de más de una vez por capítulo. Y en el Antiguo Testamento, profetas tales como Isaías (9:6,7; 66:15), Jeremías (23:5), Ezequiel (21:25,27), Daniel (7:27), Joel (3:16,17), Abdías (21), Miqueas (4:3,4), Zacarías (14:4,5,9), Habacuc (2:2.3), Sofonías (1:14; 3:15), Hageo (2:7) y Malaquías (4:2,5,6,); hablaron claramente de esa venida que aún no se ha cumplido.

 

La Evidencia del Nuevo Testamento

 

Cristo mismo habló de su regreso al mundo en sus parábolas del reino. El se representó como el novio que recibe a su novia en la parábola de las Diez Vírgenes; en la parábola de las Diez Minas él se presenta como el hombre noble que se fue a un país lejano para recibir un reino y regresar (Mateo 25; Lucas 19).

 

Juan registró estas palabras de Jesús, "Vendré otra vez", en su Evangelio, y en sus últimas epístolas él habló del regreso de Cristo con confianza diciendo: "Cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque LE VEREMOS TAL COMO ÉL ES." (Juan 14:3; 1 Juan 3:2).

 

Pedro también habló con confianza del regreso de Cristo. En su segundo sermón después de Pentecostés, él dijo proféticamente: "Y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo." (Hechos 3:20,21).

 

Pablo también habló mucho del regreso de Cristo en sus epístolas. A los Romanos les dice: "En el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio" (Romanos 2:16), confirmando el hecho por medio de citar el Profeta, quien dijo: "Vendrá de Sión el libertador, Que apartará de Jacob la impiedad." (Romanos 11:26).A los Corintios Pablo les dice que Cristo es "PRIMICIAS", y luego añadió la esperanza de cada creyente: "Luego los que son de Cristo, en su venida." (1 Corintios 15:23).

 

A los Filipenses también Pablo les expresa su confianza en el regreso de Cristo desde los cielos (3:20-21). Y a los Colosenses también Cristo expresa esa misma confianza o seguridad diciéndoles: "Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria." (3:4).

 

Y cuando le escribe al joven Timoteo le dice, entre otras cosas, "Guarde el mandamiento sin mácula ni reprensión hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo" (1 Timoteo 6:14). Y en su segunda carta a Timoteo, nuevamente le escribe: "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida."(2 Timoteo 4:7,8).

 

Otros escritores del Nuevo Testamento son igualmente explícitos al hablar de la segunda venida, como por ejemplo, Santiago. Él dice: "Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor...porque la venida del Señor está cerca." (Santiago 5:7,8).

 

¿Para Qué Regresa Jesucristo?

 

Muchos cristianos no tienen una idea realista y bíblica de la razón del retorno de Cristo y de los eventos que le siguen. Los "dispensacionarios" sostienen que la segunda venida de Cristo tiene 2 fases: Una invisible y secreta para su iglesia, a fin de "raptarla al cielo" para que no pase por la "gran tribulación" que acaecerá a la tierra; y otra, visible, audible, y abierta (con su iglesia "raptada") para castigar a los impíos y restaurar su reino milenario en la tierra.

 

Lamentablemente, esta creencia moderna no tiene asidero en las Escrituras, aunque se hagan todos los esfuerzos posibles para encontrarle base bíblica coherente. Lo cierto es que es una fábula pretender enseñar que la iglesia no sufrirá la gran tribulación final, ya que si examinamos Mateo 24:29 descubriremos que esa teoría se viene abajo. El texto dice enfáticamente: "E inmediatamente DESPUÉS DE LA TRIBULACIÓN DE AQUELLOS DÍAS...APARECERÁ LA SEÑAL DEL HIJO DEL HOMBRE EN EL CIELO; Y ENTONCES LAMENTARÁN TODAS LAS TRIBUS DE LA TIERRA, Y VERÁN AL HIJO DEL HOMBRE VINIENDO SOBRE LAS NUBES DEL CIELO, CON PODER Y GRAN GLORIA."

 

Es claro que Cristo enseñó que su venida es "pos-tribulacionalario", y "pre-milenario". Es decir, Jesús viene después de la grande tribulación, y antes del inicio de su reinado en la tierra. En Apocalipsis 20:4,5 se nos dice que Cristo, al volver, atará al diablo y a sus ángeles, y comenzará inmediatamente su reinado milenial en la tierra, y con su iglesia.

 

Notemos, además, que al volver Cristo al mundo, las naciones le verán y se lamentarán por su presencia. Por tanto, su única segunda venida es audible, visible, y terrorífica para los malvados. No encontramos ningún texto donde se diga que Cristo vendrá en dos fases, como sostienen muchos "evangélicos". Esto es torcer las Escrituras, interpretándolas de forma caprichosa, y privada. Es que muchos cristianos le temen a la "gran tribulación" que vendrá sobre la tierra. Ellos quieren "escapar" antes que caigan las plagas del Señor. Pero: ¿Acaso es necesario escapar al cielo para evitar las plagas de Dios? ¿Acaso no nos acordamos de los israelitas en Egipto? ¿Acaso no bajaron las diez plagas de parte de Jehová, y ningún Israelita fiel murió? ¡Dios no arrebató a los israelitas al cielo para salvarlos de sus plagas!. Y, ¿Qué diremos de Lot y su familia? ¿Acaso bajaron los ángeles de Dios para llevárselos al cielo a fin de que no murieran en Sodoma y Gomorra? Claro que No. Ellos fueron sacados a tiempo de tales ciudades y punto. Simplemente escaparon a otro lugar de la tierra.

 

En Mateo 24:16,17 Jesús da una salida a su pueblo para cuando se presente la gran tribulación, diciendo: "Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes...y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa." Tal vez Dios ya tenga lugares de "refugio" para los suyos, cuando venga el tiempo de espanto.

 

Y finalmente, ¿Acaso no vamos a creer en las promesas de Dios dadas en Salmo 91:7? Este texto dice: "Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; MAS A TI NO LLEGARÁ." Sí, Dios puede protegernos aunque caigan miles de malvados a nuestra derecha e izquierda. Dios puede hacer maravillas y portentos que parecen imposibles hoy.

 

Es lamentable que por la falta de fe millones de cristianos no crean que Dios puede proteger a su pueblo aunque se encuentren en medio de las pruebas. El escape al cielo no es la solución para nuestros temores. ¡Está la confianza en las promesas divinas!

 

La Segunda Venida: el Juicio y la Retribución

 

La Segunda Venida tiene como fin el juicio sobre los que ahora se resisten a creer y servir a Cristo. En Hechos 17:31 leemos: "Por cuando ha establecido un día en que JUZGARÁ al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos." Y Pablo les dice a los creyentes de Corinto: "Porque es necesario que todos nosotros compadezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo." (2 Corintios 5:10). Y al joven Timoteo le dice Pablo: "Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino." (2 Timoteo 4:1).

 

¿Qué recibirán los justos e injustos? La respuesta es clara e indiscutible. El Señor Jesús lo dice enfáticamente así: "No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron los malo, a resurrección de condenación." (Juan 5:28,29).

 

Hay un glorioso comienzo para los creyentes, pero un trágico destino final para los que rehusaron obedecer a Cristo. Es claro que con la muerte no se acaba todo, pues todavía falta el juicio y la retribución por las obras hechas, sean buenas o malas. Dice el escritor de Hebreos, de este modo: "Pues si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios." (10:26,27).

 

También se nos dice que los fieles y creyentes heredarán, por fin, el reino de Cristo. En Mateo 25:31,34 leemos: "Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria. Entonces el rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo." Obsérvese que hay un reino futuro que se heredará sólo en la segunda venida de Cristo. 

 

Como un anticipo diremos que cuando Jesús venga CONQUISTARÁ a todos las naciones y estarán bajo su poder y mando. Él, y su iglesia, reinarán este mundo por mil años. La conquista de Cristo empezará con el derrocamiento de Satanás y sus demonios, a fin de que no engañe más a las naciones; y pueda dar inicio a su gobierno mundial desde la ciudad de Jerusalén (Israel). En esa fecha de su regreso se cumplirá la profecía de Lucas 1:31-33, la cual señala que Cristo será el rey del Reino de Dios en el trono de David, su padre en la carne. Por ejemplo, el profeta Isaías habla de Cristo y su futuro reino milenario, así: "Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo DILATADO DE SU IMPERIO y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El Dios de los ejércitos hará esto."

 

¿Cuándo Regresará Jesucristo?

 

Jesús fue contundente al afirmar que nadie puede saber el día y la hora. Esto nos permite estar en guardia y alerta cada año, cada mes, cada día, y cada hora de nuestras vidas. Jesús dijo: "Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el hijo, sino el Padre. Velad, pues, porque no sabéis cuando vendrá el Señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo" (Marcos 13:32,35,36). Y cuando los discípulos querían saber el tiempo del establecimiento del reino, Jesús les contestó: "No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad." (Hechos 1:7). Pretender, pues, decir que una iglesia o persona sabe cuál es la fecha del regreso de Cristo, y del fin del mundo es una falacia mayúscula.

 

Y en Apocalipsis 16:15 Jesús dice: He aquí, yo vengo como LADRÓN. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza." Sí, Jesús viene como ladrón en la noche, es decir, por sorpresa, cuando todos duermen. No es que Cristo vaya a venir necesariamente de noche, sino que se está refiriendo al elemento sorpresa.

 

¿Cómo Regresará Jesús

 

La Biblia afirma que Cristo volverá VISIBLEMENTE, una sola vez, y que todo ojo le verá. En Apocalipsis 1:7 leemos: "He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén." Es muy claro que todo ojo le verá, incluso los malos e incorregibles. El vendrá de la misma forma en que se fue hace dos milenios. En Hechos 1:10,11, leemos que dos ángeles de Dios se les aparecen a los discípulos, mientras éstos iban viendo ascender a Jesús al cielo. Y, ¿qué les dicen los ángeles a los discípulos? Veamos: "Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas. Los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? ESTE MISMO JESÚS, que ha sido tomado de vosotros al cielo, ASÍ VENDRÁ COMO LE HABÉIS VISTO IR AL CIELO".

 

Jesús regresará con poder, y gloria, y en la compañía de millares de ángeles. El mismo Jesús lo revela en Mateo 16:27 con estas palabras solemnes: "Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre CON SUS ÁNGELES, entonces pagará a cada uno conforme a sus obras." Usted no encontrará, ni un solo texto, en que se diga que Cristo volverá acompañado de su iglesia, supuestamente arrebatada siete años antes por él al cielo.

 

También se nos revela que vendrá en un tiempo difícil en donde la fe en él y en sus promesas se ponen en duda, y son objeto de mofa. El apóstol Pedro lo dice con estas palabras: "Sabiendo esto primero, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación." (2 Pedro 3:3,4). Y Jesús se pregunta: "...Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?" (Lucas 18:8).

 

¿Será silenciosa y secreta su venida? No. Ya hemos visto que todos le verán. Pero además de eso será "bulliciosa", pues viene con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios. Dice Pablo a los Tesalonicenses enfáticamente: "Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero." (1 Tesalonisenses 4:16).

 

También Jesús habla de su propia segunda venida, así: "Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre" (Mateo 24:27). Pues bien, ¿acaso los relámpagos no hacen ruido cuando aparecen en el cielo nocturno? Por cierto que sí. Del mismo modo, cuando Cristo regrese al mundo en persona, se presencia será como el relámpago que brilla, que hace ruido, y que atemoriza. Es obvio que todo este testimonio bíblico no da cabida a un regreso invisible, y secreto como lo proponen los "evangélicos" y "Testigos de Jehová". Recordemos que este último grupo religioso sostiene que Cristo vino invisiblemente y secretamente en 1914 D.C. ¡Contundentemente están en el error!

 

Definitivamente Cristo vendrá cuando menos lo esperemos, súbitamente, y sin aviso. No será necesariamente el 2,000 D.C. o cualquier fecha que pueda dar algún "psíquico". Lo cierto es que vendrá en el momento que menos esperamos.

 

¿Volverá Jesús en esta Generación?

 

¿Será esta generación la que vea venir a Jesús en gloria para establecer su reino en la tierra? Durante casi dos milenios la iglesia cristiana ha estado a la espera del Señor Jesús. A los Romanos Pablo les expresa su seguridad que Cristo (nuestra salvación) está cada vez más cerca (13:11). Y Santiago, escribiéndoles a judíos cristianos en la dispersión, les dice: "...Porque la venida del Señor ESTÁ CERCA." (5:8). Sí, la venida de Cristo era "inminente" para los primeros cristianos, y la sigue siendo hoy. Siempre, desde los albores del cristianismo, se han podido aplicar las profecías de Jesús registradas en Mateo 24, Marcos 13, y Lucas 21, a las distintas edades pos- cristianas; o al menos, a casi todas. En cierto grado, siempre hubo guerras, hambres, terremotos, falsos profetas, pestes, persecución, etc, en la tierra. No obstante, hay eventos dados por Jesús en sus profecías del fin, que difícilmente pudieron cumplirse antes de la segunda mitad de este siglo XX o un poco antes. Vamos a ver tres eventos predichos por Cristo que se cumplirán en la última generación predicha, y en la cual él volverá personalmente a la tierra.

 

1.- La Predicación del Evangelio del Reino. En Mateo 24:14 Jesús profetizó que antes de su regreso, su evangelio del reino sería predicado al mundo entero como testimonio. Ahora, esto difícilmente pudo cumplirse en los siglos pasados. Por ejemplo, la imprenta fue inventada por Gutenberg, en la Edad Media. En esa época, la impresión de un solo ejemplar era costosísima, y sólo podía comprarlo un rico. Hoy, millones de libros salen de las imprentas cada mes. Aun la Biblia tiene un tiraje que no es superado por ningún otro libro en el mundo. Uno puede conseguir un ejemplar de la Biblia, o parte de ella, a un precio módico. Ha sido traducida a más de mil lenguas e idiomas como ningún otro libro. Además, la radio, la televisión, la internet, y otros inventos de este último siglo, han ayudado grandemente a que el evangelio llegue a millones de hogares por todo el mundo.

 

2.- La Amenaza de la Extinción Humana. En Mateo 24:21,22 encontramos una escalofriante revelación de la "energía nuclear" o también de la "desintegración del átomo", y de la invención y el empleo de bombas atómicas en una guerra nuclear. Jesús dijo de esta espantosa realidad, así: "Porque habrá entonces GRAN TRIBULACIÓN, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no