EL MUNDO Y EL CRISTIANO

 

¡NO SOMOS PARTE DEL MUNDO!

Juan 17:14,16

 

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

Jesús en el mundo

Nuestro Señor Jesucristo fue el mensajero de Dios que trajo la luz al mundo para que las tinieblas se desvanecieran de la tierra. Jesús les habló a la gente, diciendo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”...¡y la luz en las tinieblas resplandece! (Juan 1:5). Así que Jesús y su luz resplandecían en un mundo lleno de tinieblas y de perdición. El dio esperanza a los pobres, a los ciegos, a los hambrientos, a los desnudos con Su Palabra, con su amor, y con sus promesas. En 2 Corintios 4:4 el apóstol Pablo llama como “La luz” al evangelio de la gloria de Cristo. Su mensaje era la luz de los hombres, la esperanza de un futuro feliz y de paz al final de nuestra peregrinación en este mundo satánico.

Somos también Luz del Mundo

Los cristianos somos llamados “luz del mundo” por nuestro propio Señor Jesucristo:Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder” (Mateo 5:14). Así que nuestra luz debe brillar en un mundo en tinieblas, andando como Jesús anduvo en este mundo. No está de más recordar que el evangelio que trajo Jesús es la fuente de su luz. Eso lo dijo Pablo en 2 Corintios 4:4. Así que debemos de imitar a nuestro Señor en su quehacer evangelizador. Asimismo Pablo dijo: “Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra” (Hechos 13:47). Sí, Pablo fue la luz de los gentiles, ¿para qué? ¡Para que fuera de salvación a los hombres de las naciones! Si la luz de Pablo no lograba ese cometido salvador, entonces algo no andaba bien con su ministerio. Pero definitivamente él sí logró mucho éxito entre los gentiles, ya que el extendió la luz del evangelio de la gloria de Cristo, tal como lo hizo su Señor entre los Judíos. A Timoteo Pablo le dijo: “pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (2 Timoteo 1:10).

Hermanos, como cristianos debemos ser luz para el mundo, viviendo vidas santas, apartadas de los malos hábitos del mundo, y trabajando por difundir la luz del evangelio de la gloria de Cristo. Pero muchos cristianos aún se resisten a distinguir la diferencia que significa estar en el mundo y ser luz del mundo. Es decir, aún existen cristianos creen que pueden ganar al mundo haciéndose uno con ellos  y mimetizándose. Es cierto que Pablo se hizo “Judío” (o bajo la ley) para ganar a los Judíos, pero él definitivamente aprovechó toda ocasión posible para predicarles a sus paisanos el evangelio salvador y la verdadera ley de Cristo (1 Cor. 9:19-23).

Pablo y los Judíos

Nótese también que Pablo nunca dijo que se volvió “mundano” para ganar a los mundanos, o que se vestía, hablaba, o bebía con y como los mundanos gentiles para ganarlos para la salvación. Realmente nunca lo vemos ni una sola vez haciendo eso. Sin embargo, hoy muchos adultos y jóvenes cristianos dicen andar en Cristo y a la vez copian las cosas del mundo con el pretexto de ganar a los pecadores. Así tenemos que la juventud cristiana tiende a vestirse provocativamente siguiendo los dictados de la moda de los diseñadores homosexuales que tienen sus mentes pervertidas, o bailan bailes como el “Reguetón cristiano” o el “perreo cristiano” que son una ofensa al Señor bajo un pretexto falso de  “testimoniar a los jóvenes que viven sin Dios”. No es posible que miles de jóvenes vayan a las iglesias para escuchar himnos y alabanzas con estridentes sonidos de guitarras eléctricas, y baterías bulliciosas al ritmo del rock. A veces me pregunto si éstos jóvenes van al culto por la “música rockristiana” o por el mensaje que éste trae. Pero una cosa es cierta: Pablo se hubiera escandalizado de semejantes cultos en la iglesia, ya que el culto para él debía ser RACIONAL, no EMOCIONAL (Romanos 12:1).

Cristianos asociados con el mundo

Aun muchos cristianos creen que pueden ser amigos de homosexuales, amigos de satanistas, amigos de roqueros, amigos de políticos, amigos de pornógrafos, etc.  Estos “hermanitos” se olvidaban que no puede haber comunión entre la luz y las tinieblas”.  Dice Santiago: “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4). Si la luz quiere juntarse con las tinieblas, entonces aquella luz no es luz sino tinieblas.

Nuestra misión es evangelizar el mundo con la Palabra y el ejemplo, y este ejemplo debe incluir nuestra total separación del mundo y de sus prácticas impías que corrompen (1 Cor. 15:33; “No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”). Sería imprudente para cristianos asistir a clubes nocturnos y beber unos tragos cortos con el pretexto de “ganar a los pecadores” y al mismo tiempo ser piedra de tropiezo para la gente que nos conoce y que les causaría un asombro y desilusión al vernos allí sabiendo que somos cristianos.

Sabiduría y santidad

Ya es hora que los cristianos entiendan que ellos deben andar sabiamente en este mundo satánico. Así lo aconsejó Pablo a los creyentes Colosenses: “Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo” (Colosenses 4:5). Así que debemos entender que Dios nos separó o apartó (eso significa “santidad”) del mundo por Cristo para ser nuevas criaturas sin manchas en toda nuestra manera de vivir y de pensar (“según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él” --Efesios 1:4). La santidad no es un ideal inalcanzable, sino una actitud mental y física que nos impele a rechazar todo aquello que es impuro e inconveniente para nuestras vidas. Una actitud de odio hacia lo malo, lo deshonesto, y lo injusto es lo que Dios espera de nosotros. Debemos llegar a repudiar lo que no es correcto, y ser categóricos en este respecto sin vacilar. Dice Pablo terminantemente que debemos odiar lo malo, no simplemente verlo como algo que está allí y punto. Estas son sus contundentes y breves palabras:Aborreced lo malo, seguid lo bueno” (Romanos 12:9). ¿Realmente aborrece usted el mal o es usted aún indulgente con él?

 

 

www.elevangeliodelreino.org

www.yeshuahamashiaj.org (Inglés y español)

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